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Cómo lidiar con las expectativas de tus padres

Cómo lidiar con las expectativas de tus padres
12 mayo, 2018 Residencia Universitaria Santa Rosa de Lima
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En este artículo, vamos a narrar la experiencia vivida por una de nuestras residentes, no remitiremos su nombre, para guardar su privacidad. Sé que lo entenderás, querido lector/a. He aquí su vivencia tratando de lidiar con las expectativas de sus padres.

Mis padres tenían grandes planes para mi futuro, pero yo encontré una manera de hacerlos sentir orgullosos al mismo tiempo que tomaba el control de mi educación.

Desde que era pequeña, pensaba que asistir a la educación superior no sería una opción para mí. Mis padres me dejaron claro que habían trabajado duro para darme oportunidades que nunca tuvieron, y que se esperaba que yo fuera a la universidad.

Cuando era más joven, no me importaba tener mi camino trazado ante mí. Pero a medida que fui creciendo, empecé a sentir la creciente presión de tratar de complacer a mi familia y estar a la altura de sus estándares aparentemente imposibles, además de tratar de vivir mi vida de una manera que me hiciera feliz a mí también.

Cómo lidiar con las expectativas de los padres

Evité pensar en mi futuro

A lo largo de toda la escuela secundaria y bachillerato tendí a concentrarme en el presente y rara vez pensaba en mi futuro. En cambio, me concentré en hacer cosas que me interesaban, como viajar e involucrarme con mis amigos y mi cultura.

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Al centrarme en mis intereses, descubrí que me apasionaba explorar otras culturas y compartir las mías propias, y fui la más feliz cuando pude hacerlo.

Cada vez que pensaba en la universidad y la planificación de carrera, me sentía ansiosa. Así que decidí evitar todos los pensamientos de mi futuro, lo que me llevó a un círculo vicioso: porque tenía tanto miedo de mi futuro, traté de no pensar en él, y porque traté de no pensar en él, me asusté aún más.

Buscando la Universidad

Estaba constantemente preocupada por decepcionar a mis padres y por no estar a la altura de sus expectativas. Cuando llegó el momento de empezar a buscar universidades, mis padres pensaron que sería mejor que obtuviera un título universitario en Educación, y luego me transfirieran a la Facultad de Derecho. Respeté sus consejos y quise que se sintieran orgullosos, así que seguí adelante con su plan a pesar de que no tenía ninguna motivación para hacerlo.

No estaba segura de querer ser abogada, o de que sería buena en eso, y sabía que no quería ser maestra por el resto de mi vida. Sin embargo, no tenía un plan alternativo. Finalmente me aceptaron en la Universidad de Salamanca y, una vez allí, hice lo mismo que en el Colegio: evitar pensar en mi futuro. En vez de eso, me concentré en el estudio, mis nuevos amigos y el presente.

Cómo descubrí mi camino y mi vocación

No fue hasta que mi mamá me habló una noche acerca de las diferentes carreras que podía tomar como abogada que me sentí segura de que estaba en el grado correcto. Me habló de una amiga suya que trabajaba como abogada de derechos humanos para las Naciones Unidas y que pudo viajar por todo el mundo y marcar una diferencia en la vida de los demás.

De repente, me sentí inspirada por las posibilidades dentro de la carrera que había elegido a regañadientes para mí misma. Me di cuenta de que podía combinar mis pasiones con la carrera profesional hacia la que mis padres me empujaban. Tenía opciones. Había tomado la decisión correcta después de todo.

Por primera vez en años la presión que sentía se me quitó de los hombros. Ya no estaba tratando de encajar en el camino que mis padres habían trazado para mí – me sentí inspirada a tomar mi experiencia universitaria y hacerla mía.

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Cómo soy dueña de mi futuro

Ahora estoy ahorrando dinero para viajar, y he buscado varios programas para estudiar en el extranjero antes de terminar mi carrera, ojalá y me otorguen el Erasmus.

También estoy planeando enseñar inglés en Japón durante uno o dos años antes de terminar la Facultad de Derecho, porque eso es lo que quiero hacer. A pesar de que no me graduaré cuando mis padres lo deseen, sé que este plan me hará feliz (¡y oye, al menos podré usar mi título universitario!).

Terminé encontrando mi propio camino dentro del camino que mis padres me habían trazado. ¿Y quién sabe? Puedo descubrir nuevas pasiones y diferentes carreras que me impulsen más adelante. Nada está nunca grabado en piedra.

No puedo decirte exactamente qué decir o hacer para que las expectativas a las que te enfrentas parezcan menos desalentadoras. Diablos, todavía lucho con ellos a veces. Pero puedo decirte esto: no serás feliz si vives tu vida por los demás. Puedes amar a tus padres y escuchar sus ideas y esperanzas para tu futuro, pero en última instancia es tu vida.

Sólo tienes una vida. ¡Haz lo bueno, y hazlo tuyo!

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